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jueves, 19 de agosto de 2010

Bases Neurológicas de la Toma de Decisiones


En el vídeo presentado, el Dr. A. Bechara nos explica los resultados de los estudios realizados con el "Lowa Gambling Test" (tarea psicológica pensada para simular la vida real de toma de decisiones), estos muestran el comportamiento dinámico de las distintas partes del cerebro y como cada una de estas juegan papeles distintos en los procesos de toma de decisiones.

La importancia de la actitud

¿A qué llamamos “actitud”? – podríamos definirla como una energía generada en nuestra mente y que se proyecta al exterior determinando la posición que uno adopta frente a sí mismo, a los demás, en sus actividades, en sus proyectos o metas, en fin, frente a la vida misma.
Es la forma de encarar los problemas y las circunstancias que se nos presentan; es la generadora del tipo de pensamientos y del resultado de nuestras acciones. Es cómo nos proyectamos al futuro y cómo encaramos nuestra actividad diaria. Es el reflejo de cómo nos sentimos con nosotros mismos y con lo que hacemos. Es la postura de cómo muestro mi cuerpo y todo mi ser de acuerdo a mis estados de ánimo. Por lo tanto, debemos aprender a disciplinar nuestra actitud pues va a ser crucial en la imagen que ofrezcamos de nosotros mismos y que las aptitudes se construyen sobre los cimientos de las actitudes.

Federico Gan en su libro '101 HABILIDADES EMOCIONALES PARA VIVIR Y TRABAJAR MEJOR' dice: “Lentamente, desde la niñez a la edad adulta, pasando por la adolescencia y la juventud, sin ser muy conscientes de su importancia, vamos modelando nuestras actitudes. Sin embargo, en nuestra vida diaria atendemos mucho más a las aptitudes, a las habilidades, a las capacidades, pensando que serán éstas las decisivas. Y a corto plazo, es muy posible que así sea.

Pero a medio y largo plazo, las que van a resultar fundamentales en nuestra relación con los demás, y con nosotros mismos, serán las actitudes. El control de las propias actitudes, y el desarrollo de las positivas y la mejora de las negativas, debe ser objeto de atención”.

A esta altura quizás alguno que todavía no haya comprendido la magnitud del rol que cumple la “actitud” se esté preguntado que tiene que ver con la empresa y el marketing. Y es que el “marketing” es una disciplina, es un estilo de comercialización de bienes y servicios pero también de vida. En definitiva ES actitud y de la más positiva que se pueda encontrar. La actitud positiva es sinónimo de progreso, enseña a aprender de los errores y de los fracasos, porque transmite vitalidad, optimismo, seguridad, atracción y es un buen camino al éxito, tanto personal como laboral ya que en cualquier actividad, la actitud positiva potencia nuestras habilidades.

Si miramos a nuestro alrededor veremos que los triunfadores no solo combinan inteligencia y capacidad o estudios para lograr el éxito, ¡le agregan una buena dosis de actitud positiva!. Tienen temple de ganadores, buscan y consiguen el éxito, se esfuerzan y no decaen ante los tropiezos; al contrario, se reincorporan con más brios. Son personas que se han enfocado su actitud de tal manera, que todas sus acciones, pensamientos y esfuerzos convergen hacia un tema en particular: el objeto de su foco. Y finalmente tienen éxito!

Existen múltiples posibilidades de manejo y presentación para la actitud. Entre otras cosas, la actitud es motivación (o desmotivación), y es concentración (o dispersión), y es relajación (o tensión), y es firmeza (o titubeo, debilidad), y es alegría (o tristeza), y es claridad (o ambigüedad), y es seguridad (o duda). De cada uno depende el lugar que adopte, si positivo o negativo. De ello también dependerán los resultados y las consecuencias.

La actitud negativa hace experimentar una sensación de fracaso. Aunque no es sencillo cambiar de actitud, es muy probable que las actitudes positivas que hemos relacionado con experiencias exitosas se repitan convirtiéndose en costumbre, y en cambio las actitudes negativas relacionadas con sentimientos de fracaso, cesen.

La sensación de fracaso crea una modificación en el comportamiento, y en cambio la sensación de éxito, provoca una estabilización en el comportamiento. Esta sensación exitosa de reconocimiento estabilizará y hará que se repita el comportamiento deseable.

En una empresa donde sólo se criticase a los colaboradores, ellos mismos temerían la crítica de cada día. Tendrían la sensación de que no hacen nada bien y al final acabarían odiando su trabajo y quizás también al superior que los critica.

El reconocimiento de las actitudes adecuadas resulta más efectivo como medio de motivación que la censura de los comportamientos o trabajos incorrectos.

Sin embargo, no podemos omitir la crítica objetiva ante una actuación incorrecta, ya que es nuestra obligación tratar de impedir los comportamientos inadecuados. Nuestros propios colaboradores esperan que no pasemos por alto sus errores, ya que estaríamos minando nuestra propia labor de mando.

Sin duda obtendrá más resultados en la mejora de la comunicación y el clima en su equipo de trabajo, aprobando o reconociendo con más frecuencia la actuación adecuada que criticando la incorrecta.

Cuando un jefe toma una decisión errónea debe, con riesgo de pérdida parcial de su autoridad personal, reconocer y corregir su equivocación para evitar posibles efectos posteriores.

A muchos superiores les cuesta reconocer sus propios errores. No los subsanan, aun cuando pueden representar perjuicios para la propia empresa. Tales superiores no soportan la más leve crítica. Su miedo a ser criticados llega tan lejos que hasta cierran los ojos ante sus propios errores y son incapaces de hacerse una autocrítica. Acostumbran a ser personas que albergan complejos de inferioridad.

Reconocer con cierta frecuencia las acciones bien hechas, los trabajos correctos, el buen comportamiento, la actitud adecuada, da lugar a una buena colaboración dando paso a nuevos reconocimientos. Debemos reconocer más a menudo el buen comportamiento que criticar el malo.

Ni las sentencias de los jueces, ni las sanciones que las empresas imponen a sus empleados, ni las llamadas de atención de los jefes a sus colaboradores, podrán cambiar la forma de actuar de las personas de cara al futuro, puesto que los castigos sin más, acostumbran a provocar reincidencia, y las críticas indiscriminadas también.

Los colaboradores que con frecuencia están sometidos a críticas acostumbran a perder interés por su trabajo y su responsabilidad. No se consiguen comportamientos adecuados a través de críticas repetidas.

La reflexión final es: de nuestra actitud dependerá en gran parte la de nuestros colaboradores o la de nuestro equipo de trabajo, y de ello dependerán, por ende, los resultados, por lo que vale la pena decidir qué quiero para mi y mi empresa para este nuevo año que se avecina.

En síntesis: ¿Cuál deberá ser mi actitud? – La decisión es propia y de cada uno.

Cambia tu actitud... Y tu trabajo será mejor

Siempre buscamos sentirnos cómodos y felices con lo que hacemos. Si conservamos una buena actitud en nuestro sitio de trabajo, el tedio y la tristeza nunca llegarán a nuestra organización
Qué bueno es llegar a cualquier parte y encontrar gente vigorosa, alegre, feliz con su trabajo y sobre todo, muy amable y cordial. Dentro de una organización, es muy importante que el personal siempre tenga una actitud servicial, alejada de todo tipo de intereses y sobre todo, con una disposición muy alta a trabajar para conseguir los objetivos que se persiguen tanto individuales como empresariales.
Desafortunadamente existen muchas causas por las cuales un empleado no se siente satisfecho en su sitio de trabajo. Algunas personas optaron por aceptar un puesto solo porque no encontraron algo mejor en donde pudieran desarrollar la profesión que estudiaron, porque la situación no les da la posibilidad de cambiar, etc. Así mismo, se nota inconformidad cuando el ambiente organizacional no es el adecuado, o los compañeros y supervisores no son del todo agradables.

Lo anterior ocasiona que las personas que se encuentren en estas situaciones, vean su trabajo como algo malo y no como debería ser: un beneficio, como algo en lo cual se sientan bien, en donde puedan desarrollarse integralmente y en donde exista el deseo de realizar labores correctamente y no de forma mediocre como lo haría un empleado totalmente aburrido y decepcionado.

Estos estados desagradables indudablemente repercutirán en el desempeño que presente un empleado. Proyectará su inconformidad realizando mal su trabajo, comportándose mal con sus compañeros o jefes y llevando una vida cada vez más triste, monótona y alejada de sus verdaderos propósitos. Por tal razón, es bueno llevar a cabo ciertos métodos que mejorarán las condiciones de un empleado decepcionado.

Actitud de éxito El tener una actitud optimista, amable y emprendedora, será de gran ayuda para el logro de los objetivos empresariales

En primer lugar, siempre es bueno llevarse de la mejor manera con todas las personas que nos rodean en el sitio de trabajo. Guardar odios o rencores ocasionará que se genere un ambiente laboral negativo, que nuestra mente no piense con racionalidad y que nuestro trato no sea el mejor no sólo con la persona que no nos agrada, sino con todos los individuos con quienes "convivimos" dentro de la empresa.

Por muy desagradable que nos parezca una persona, tratemos de descubrir su "lado bueno", sus cualidades, su aspecto más positivo. Muchas veces, de juicios que se toman apresuradamente, se obtienen conclusiones erróneas que indudablemente afectarán nuestra forma de pensar y de tratar a la demás gente.

Evitar el aburrimiento y el cansancio en nuestro trabajo, se consigue teniendo nuestra actitud siempre alegre y positiva

En segundo término, es importante aprovechar al máximo el tiempo en nuestro sitio de trabajo. Si estamos pendientes cada minuto del reloj y no vemos la hora de salir ya, posiblemente el tiempo se nos hará eterno y nuestro grado de aburrimiento y tristeza subirá de manera alarmante.

En vez de estar pendientes de la hora, desarrollemos nuestra creatividad al máximo y hagamos nuestro mejor esfuerzo. Pensemos en nuevas ideas o proyectos que puedan ponerse en práctica y que nos beneficien directamente así como a la empresa. Muy seguramente al finalizar la jornada laboral, el tiempo se nos habrá pasado muy rápido.

A ninguno de nosotros nos gusta que nos estén recordando nuestros errores o defectos. El tercer punto nos indica que debemos aprender a sacar provecho de las observaciones que nos hagan, ya que esto nos ayuda a conocer en que estamos fallando y mejorar así nuestro desempeño futuro. Claro está que no faltan aquellos compañeros que en lugar de construir, destruyen. Sólo buscan la burla y el hacer sentir mal a las personas. Ante esta situación, lo recomendable es no seguirles el juego y así no les quedará otra salida que callarse.

Por cuarta y última estrategia está la de mantener la sencillez y la humildad ante cualquier elogio o cumplido que se le de a un empleado. Muchos se sienten importantes ante una felicitación por un trabajo realizado y se creen merecedores de un ascenso o un aumento de sueldo y si no lo consiguen, generan un mal ambiente en la oficina. Lo recomendable es seguir haciendo bien el trabajo y muy seguramente la recompensa buscada llegará en el momento menos pensado.

El tener una actitud optimista, amable y emprendedora, será de gran ayuda para el logro de los objetivos empresariales. Es imprescindible siempre dar lo mejor de nosotros y notaremos lo bien que nos sentimos en nuestro sitio de trabajo y todos los logros que habremos alcanzado.